lunes, 4 de junio de 2012

En el gallinero

Me gusta pasarme por el gallinero y leer lo que su propietaria, una gallina vestida de vichy negro y blanco cuenta. La gallina en cuestión se llama Cristina.

Cristina pone huevos, fritos, pasados por agua, revueltos...para su familia y para la otra familia, la que formamos el resto del corral nos escribe unos textos que como te descuides te enganchan.

Al menos a mí.



Entre sus cacareos, Cristina hace jabones cuando su trabajo como enfermera en un hospital se lo permite.

Llevo en el gallinero de Miss Marple no mucho pero ya siento como si llevara desde que empezó porque he ido conociéndola poco a poco. Sus gustos en cine, literatura, su pasión por escribir, los olores que le gustan... Creo que la conozco ya mucho mejor. Y es que, con cada entrada te hace reír si está de guasa, llorar si es triste el tema y pensar cuando toca.



Creo que no hay límite de aforo para entrar, la dirección es fácil, puedes buscarla por El gallinero de Miss Marple  . Estás perdido si entras...

Yo me perdí.



Las fotos son de Pinterest (¿de dónde si no, saco yo unas gallinas tan monas y unos huevos tan simpáticos?)

lunes, 28 de mayo de 2012

Soy una disfrutona

Me encanta esta palabra y no es mía, (cómo no se me habrá ocurrido antes si lo soy). Es de Cristina, en otro post ya os diré quien es, en el próximo creo.

Desde que la leí me dije "esa soy yo" porque disfruto las cosas al máximo, como si no se fueran a repetir, y sí, puede darse el caso de hacer lo mismo con las mismas personas, pero ese momento, ese instante es único y yo las cosas únicas la vivo. Y mucho.


Es curioso, pero soy disfrutona de las cosas inmateriales. A ver, me gusta por ejemplo ir de tiendas y comprar ropa o complementos, pero que poco me dura ese disfrute...

Me dura el haber vivido una emoción, ser parte de una conversación, ser confidente de un secreto, ser oyente, ser la oradora, ser protagonista, estar, compartir, leer un libro, una revista (soy  Vogue-adicta), pasear, darle el biberón a mi sobrino, hablar y reírme con mi madre, compartir mi vida con J...



Así que de esta forma agradezco a Cristina que haya descubierto este adjetivo para mí, porque realmente lo soy. Soy una disfrutona al 100%


Dos fotos son de Pinterest y el resto son mías...Podría poner más fotos, pero no os quiero cansar.

Seguro que hay por ahí alguna que otra disfrutona leyendo esto.


viernes, 11 de mayo de 2012

Delarom

Esta entrada para mí es especial por dos motivos. Recibí un mensaje de Teté Valero (blog Armas de Mujer) para preguntarme si me interesaba probar unos productos de la prestigiosa firma de cosmética Delarom y el otro motivo fue la posibilidad de convertirme en "poti-blogger" de esta firma. Lo primero que me pregunté fue ¿yo? y acto seguido vino la ilusión viendo el amplísimo catálogo de productos donde tenía que elegir que quería probar.

La misión es probarlos y contaros que tal son. Me costó decidirme porque el muestrario es para probarlo entero, así que hice una lista de tres productos, se la envié a Teté y ella se encargó del resto. Me llegó el serum y un contorno de ojos y labios, ambos en tamaño normal, y varias muestrecitas que son una maravilla.



Ya hace tiempo que me tomo muy en serio mi rutina facial diaria, por edad (tengo 36 años) y porque me suelo maquillar todos los días. He de decir que tengo la suerte de tener una buena piel. El serum es simplemente fabuloso, después de limpiar la piel, se aplica, se absorbe inmediatamente y noto como la piel se despierta y se prepara para recibir el contorno de ojos y la crema hidratante.

Las texturas no son grasas, no tienen ningún tipo de olor. Le doy especial importancia al olor de un producto, como suelo dedicarle tiempo al cuidado de mi piel, me gusta que el aroma acompañe. Llevo 20 días probando estas maravillas y noto como la piel está más tersa, más suave y los poritos más pequeños.

Estoy probando también las muestras que me llegaron, todo esto por la noche cuando me voy a acostar.

Es un placer aplicarse los aceites por el olor y por lo rápido que se absorbe. Las crema y los fluidos no tienen olor. Ingredientes naturales como la naranja, el sésamo, el albaricoque, tila, oliva y lavanda hacen de estos productos una verdadera gozada aplicárselos porque se siente que la piel se purifica, revitaliza, equilibra y relaja. Es como estar un spa.



Mi veredicto no puede ser otro que MUY BUENO, sin duda seguiré cuidando la piel con Delarom porque cuando una firma de cosmética es buena y fiable ¿por qué no continuar? Además cumple perfectamente la función que promete.

Quiero agradecer de nuevo a Teté Valero el haber contado conmigo y a Delarom por considerarlo y elegirme. También quiero dejar claro que la firma no me paga por hablar de sus productos, si no me hubieran gustado lo expresaría igualmente.

Así que si me leéis, ¿por qué no lo probáis? Podéis entrar en su web y echarle un vistacito, ¡no os arrepentiréis!

Es muy importante cuidar la piel del rostro con productos buenos y yo que he descubierto Delarom ya tienen un hueco importante en mi rutina facial diaria.

 ¿Le dedicáis tiempo a la piel del rostro? ¿Soléis limpiarla diariamente por la mañana y por la noche? ¿Qué productos de los que habéis probado recomendaríais?










lunes, 30 de abril de 2012

El valor de una emoción

Soy una llorona. Creo que nací así. Y no es que llore sin sentido o sin motivo, lloro porque tengo razones más que suficientes.

No son lágrimas de tristeza, de esas no quiero hablar, no interesan. Al menos a mi no me interesa contarlo. Las que me gustan, son lágrimas dulces, son bonitas, entrañables, son lágrimas que vienen a la llamada de la emoción.

Me emocionan las canciones románticas, baladas, esas canciones que las escuchas y te remueven por dentro...

Me emociona un mensaje escrito desde el corazón recibido en mi bandeja de facebook (esto va por mi amiga S)...

Me emociona la sonrisa, el olor, y ese cuerpecito que aprieto con dulzura de mi sobrinito que ahora tiene casi seis meses...

Me emociona que sin venir a cuento, mi marido me diga que me quiere cada día más...

Me emociona, que tras hacer un buen trabajo, mi jefe me diga que está contento con mi forma de trabajar, con los resultados y con mi forma de ser...

Me emociona ver que personas anónimas que no conozco de nada, dedique unos minutos de su tiempo no solo a leer los post que publico, sino que me dejan un comentario...

Me emociona ver la infinidad de fotos que tengo, porque han sido etapas de mi vida, momentos vividos que me gusta recordar...

Me emociona ese mensaje de mi amiga P. que me dice que por favor no deje de quererla, que no me puede escribir porque tiene problemas con la conexión y aparte tiene mucho lío en el trabajo, pero que se acuerda de mí...

Me emociona pasear por la playa en invierno y ver como mi Fendi (mi labrador) corre por la arena, se mete en el agua y disfruta, dándome igual si está prohibido, esa imagen no me la quiero perder...

Me emociona ir a la aldea del Rocío y ver a la Blanca Paloma, que me espera, que espera a que le cuente cosas y con solo mirarla me llena de paz, es la suerte que tengo, tenerla en mi ciudad...

Y podría estar así rellenando espacio en la bloggosfera, porque hay infinidad de cosas que me emocionan y quiero seguir sintiendo cosas, quiero seguir sintiendo que los ojos se me humedecen porque soy sensible, porque vivo las cosas en su máxima plenitud, porque no soy dura ni fría, porque no me da vergüenza que me vean llorar, me gusta como soy y no quiero que las circunstancias me cambien...

lunes, 23 de abril de 2012

Fecha de caducidad

Todo tiene un principio y un final. Si vamos a comprar lo que habitualmente comemos tenemos en cuenta la fecha de caducidad, nos fijamos muy bien en la duración de nuestros productos de belleza, nos llega a preocupar cuanta vida tiene algo. Incluso podemos aventurarnos en "adivinar" sobre si van a durar o no algunas relaciones de pareja, amistad, sociales... dándole una fecha de caducidad.

Y con los blogs ¿pasa lo mismo? Justo anoche, estaba viendo los blogs que me gusta seguir, y lo que suele pasar siempre, que uno te lleva a otro. No solo me gusta leer la entrada que la bloggera en cuestión ha escrito, sino que a veces leo alguno de los comentarios para saber la opinión del lector. Pues uno de esos comentarios era de Carla, la chica del blog "Princesa Chicle de Fresa". Me llevé una sorpresa al verla porque yo descubrí este mundo por su blog. Su blog fue el primero que vi, así que me fui a él para ver como seguía. Tengo que reconocer que hacía mucho que no me pasaba para leerlo.

Y llegó mi sorpresa. Su última entrada de despedida. Ha cerrado el blog. ¿Los motivos? Pues precisamente eso, que ya no siente motivación alguna, que ha perdido la ilusión y la magia para crear looks y mostrárselo al resto, se hacía las fotos sin ganas, está desencantada con las bloggeras. Ella piensa que no tiene estilo alguno, cosa que no creo, porque ha sabido mantenerse durante 3 años sin copiar a nadie, con un estilo personal que a mucha gente le gusta. Creo que ahí está la clave, no ser la misma chica del millón de blogs de moda que existe en la actualidad. Es original y su estilo y gusto a la hora de combinar prendas y colores puede o no gustar, pero ahí estaba.

¿Existe una fecha de caducidad en el mundo blogger? Que clase de blog se mantendrá por muchos años ¿los de moda, cocina, literarios, curiosidades...?

La capacidad de creación, ¿tiene fin? El hecho de que hayan muchos blogs ¿hace que bloggeras con años de experiencia en la blogosfera se desencanten? ¿Cuál es la fórmula para alargar la vida de un blog? ¿Existe? ¿Es ilimitado ese tiempo?

En alguna entrada, habré comentado que creé este blog por entretenimiento, sin ánimo de tener muchas visitas y seguidores, he conseguido en poco tiempo muchas cosas y todas buenas, muchas de ellas inimaginables, y tendrá una fecha de caducidad ¿cuándo? Cuando ya no tenga nada que decir, cuando ya no me pasen cosas interesantes, cuando deje de gustarme coger mi netbook y sentarme a escribir...

Que verdad es que todo tiene un principio y un final...







martes, 17 de abril de 2012

Juzga tu mismo

Desde que nos levantamos estamos juzgando a la gente que vemos por la calle, en el trabajo, en las revistas, en los blogs...o ¿no es así? Abrimos un blog, lo seguimos o no y lo primero que hacemos es juzgar a la bloggera en cuestión, pero ¿nos gusta que nos juzguen a nosotros? Si alguien nos hace una crítica sobre nuestra forma de vestir, nuestra pareja, no pensamos que es esa la imagen que tiene esa persona de nosotros, pensamos que son celos, sin embargo, si la crítica es buena, nos alegramos y pensamos que tiene toda la razón.

En el nuevo programa de televisión El Número Uno, profesionales del mundo de la música tienen que juzgar a los aspirantes a artistas. Es curioso ver como cuando la crítica es mala, se lo toman mal, se quejan, protestan, se excusan diciendo que siempre lo hicieron bien, que estaban nerviosos...pero si la crítica es buena se lo creen porque la opinión viene de profesionales que saben lo que dicen. Entonces, ¿necesitamos la crítica para mejorar? ¿Es necesaria? Por qué criticamos ¿estamos vacíos? ¿Es falta de autoestima?

¿Es lo mismo opinar que juzgar? Que preferimos, ¿una crítica constructiva o el silencio?

En el momento en que juzgamos ya estamos abriendo la veda para que el resto lo hagan con nosotros, por eso mismo, no me gusta juzgar porque no quiero que lo hagan conmigo, eso sí, admito todo tipo de críticas, las buenas y las menos buenas siempre que se hagan desde el respeto. Si me piden una opinión la doy sincermente y lo más objetiva posible, porque ¿que sabemos del resto para cebarnos de mala manera?

 Pienso que no debe juzgarse un libro solo por las tapas, hay que ir un poco más allá...

lunes, 9 de abril de 2012

Déjate de cuentos...

¿Se siguen contando los mismos cuentos que cuando éramos pequeñas? Si? Pues esa es una de las cosas que, por ley, deberían cambiar, porque ¿qué nos enseñaron?

En el caso de Blancanieves teníamos que competir con una cincuentona por la belleza y teníamos que esperar tanto a nuestro príncipe azul que nos quedábamos dormidas... ¿Competir con quien? Y ¿Esperar a quien? Una de las aspiraciones y preocupaciones de Blancanieves era mantener la casa limpia mientras que los 7 enanitos del bosque trabajaban. ¿Ese era el trabajo de Blancanieves? Que triste por Dios...

Y la Cenicienta que, donde me la dejáis...Limpiando y aguantando el acoso de sus hermanas y madrastra y nada, otro príncipe para ella, de trabajo y aspiraciones nunca más se supo...

La Bella y la Bestia. Un caso más para convencernos de que la belleza está en el interior, pero entre nosotras, con quien nos quedaríamos a primera vista, con Danny DeVito o con Jon Kortajarena...no tengo ninguna duda, por muy buena gente que sea DeVito, sin dudarlo me iría con mi Jon, porque está muy claro que lo que primero entra por los ojos es la belleza exterior. Y que queréis que os diga, si para saber lo buena que es una persona hay que pelarlo primero...pues sinceramente, ni tengo tiempo ni estoy por la labor. 

¿No deberían de haberle quitado la custodia a la madre de Caperucita Roja? La manda a casa de su abuelita que vive en el bosque aún sabiendo que el lobo está por ahí dando una vuelta. Con este cuento nos enseñaban que no debíamos fiarnos de extraños y parece que no me lo aprendí muy bien porque he conocido a cada lobo por ahí....

Y el cuento que nos hemos tragado ya con la veintena en mi caso, no es otro que Sexo en Nueva York. A ver, nosotras queremos ser independientes, queremos estar con un hombre que nos respete, nos cuide, no nos haga daño. Durante todas las temporadas esa Carrie se ha  bebido los vientos por un Mr Big que ha pasado de ella, la ha dejado por otra, ha vuelto, la deja plantada en el altar, se acomoda en el matrimonio...¿quien quiere eso? Y si nos encontramos en la vida real a una Samantha, que las hay porque las conozco, ¿no la criticamos? El perfil de Charlotte,  ama de casa que deja su trabajo para dedicarse a sus niñas ¿perdona? y el más normalito o eso creo, es Miranda, porque tiene su buen puesto de trabajo, tiene un marido que físicamente no vale un duro pero como persona es un sol y tiene un hijo que no le absorbe.

Nosotras, ¿seguimos viviendo de cuentos? ¿Quien queremos ser, Blancanieves o Miranda?