viernes, 22 de abril de 2016

Gente

Gente que un día me llamaron para comer.
Gente que me regalaba cosas por mi cumpleaños.
Gente que quería estar conmigo. Para siempre decían.
Gente que me tuvo cuando más me necesitaba.
Gente que prometía cosas.
Gente que me contaba sus cosas. Y sin yo quererlo me pedía consejo. O una opinión.
Gente que me quería.
Gente que me utilizó.
Gente que se reía de mí.
Gente que me envidiaba. Y a día de hoy me sigue envidiando.
Gente que compartió conmigo un viaje. Y muchas fotos.
Gente que envía mensajes para saber cómo estoy. Si soy o no feliz. Y luego desaparecen.
Gente que no aparece jamás.
Gente que yo no quiero que aparezcan jamás.
Gente que en las redes sociales sigue mi vida. Y mira mis fotos. Y se ríe porque no soporta lo que en realidad siente.
Gente que no se atreve a pedir perdón.
Gente que perdió mucho en el pasado.
Gente que no valora la amistad verdadera.
Gente que llena su vida con cosas materiales porque está vacía de amor.
Gente que desea estar en mi lugar. Sin saber a veces lo defraudada que me siento.
Gente que con una sonrisa lo cambia todo.
Gente que...
Gente.
Gente.
Gente que dejaron de ser personas para convertirse en eso. En gente. 




Fotos: Internet.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Ventajas

He leído un post de una chica donde nos cuenta las ventajas de vivir sola cuando eres soltera. El post me ha parecido divertidísimo e incluso si te pones en el lado de las solteras puedes incluso sentir hasta algo de envidia por la vida maravillosa que lleva con su soltería. Ella de relaciones matrimoniales sabe porque estuvo casada y ahora, divorciada, está disfrutando de su soledad.

A mí la soledad me gusta pero cuando yo la elijo. Cuando necesito estar sola lo estoy y mi marido no me impide disfrutar de ese momento. Al igual que yo a él.

A mí me gusta la vida en pareja. Me gusta llegar a casa después de un día de trabajo y contarle a mi marido cómo me ha ido el día, que he hecho bien, que cosa no me ha salido como quería, lo que tengo que hacer mañana, preparar la cena, ver una película, planear el fin de semana...

La chica contaba que una de las ventajas de vivir sola era leer por la noche en la cama. Yo lo hago cuando quiero y no molesto a mi marido si duerme. Contaba la ventaja de no dar explicaciones si sales un viernes y llegas un domingo. No tengo ya esa necesidad. Pasó para mí esa época.

Puedo salir con mis amigas porque necesitamos reunirnos y hablar de cosas que no les importan a los hombres. O porque simplemente necesitamos ese tiempo para nosotras.

Hablaba con un amigo el otro día, soltero, lleva mucho tiempo solo y me decía que se ha acostumbrado a su manera de vivir, a tenerlo todo como le gusta y le costaría trabajo el convivir con otra persona que le desordenara su mundo, sus costumbres, sus manías...pero echa de menos el calor de una mujer. Muchas veces la soledad le puede, el silencio le agobia, sus ganas de compartir son muchas y no tiene con quien hacerlo. 

Entonces, esto me lleva a pensar que sí, que está muy bien vivir sola, probar la independencia, cuidarte a ti misma, vivir para ti, poner en la tv lo que te gusta, encender y apagar la radio cuando te apetece, comprar la comida que te de la gana y comerla cuando tengas ganas, pero compartir lo bueno y lo malo con otra persona es maravilloso. Y en mi caso, muy necesario también. 

Y no es que sola no sepa estar, que necesite apoyarme en alguien, que no sepa seguir adelante si no es con alguien al lado, no, es que me gusta compartir mi vida con otra persona, me gusta tener a alguien que me levante cuando me caigo, que me haga reír cuando estoy triste, que me diga que todo va a ir bien cuando paso por una mala racha, que me diga "venga, un paso más" cuando quiera abandonarlo todo.

La vida de soltera es muy bonita y muy chula, pero para mí, la vida en pareja es maravillosa.




Fotos:Pinterest

lunes, 4 de enero de 2016

Propósitos

La palabra más leída y escuchada antes de que finalizara 2015 fue "propósitos". Pequeñas o grandes metas que nos ponemos cuando comenzamos un nuevo año. Bueno, no me incluyo en ese grupo porque yo no me propongo nada en especial. Para mí siempre hay algo que alcanzar, mejorar, superar, olvidar...

No tengo que proponérmelo, es algo que siempre está ahí. Y no espero a empezar un nuevo año. Ya el comienzo de un mes nuevo podría servirnos para ese momento en el que decimos "no pasa de aquí que no haga esto o lo otro".

Deberíamos hacer esos propósitos a corto plazo. Por ejemplo propósitos semanales, mensuales, trimestrales, pero los anuales me dan pereza. Porque al tener un año completo para hacerlos no nos ponemos a ello. Lo vamos dejando y cuando termina el año empezamos el siguiente con los mismos propósitos que el año anterior.

Además, a mí me crea mucha ansiedad eso de hacer una lista con todo lo que quiero cumplir en un año. Eso de darme cuenta de todo lo que me gustaría hacer y que todavía no he hecho me frustra. Prefiero el desarrollar una actividad cuando me apetezca empezarla. Estudiar cuando realmente tenga ganas. Ir al gimnasio porque verdaderamente me funciona mejor para el cerebro que para mi físico, leer el número de libros que me apetezcan y cuando me apetezcan...

Lo que sí he dejado en el año pasado ha sido a esas personas tóxicas. Esa gente que no aporta nada. Para ese tipo de personas sí les doy el año porque todos nos podemos equivocar. Un año me parece suficiente tiempo para recapacitar, pedir perdón, echar de menos incluso. 

He dejado a esas personas ahí, olvidadas en 2015. Y borradas de mi móvil y de mis redes sociales. Sus fotos archivadas y los recuerdos sin ser recordados.

Y así he empezado 2016 sin más lista de propósitos que hacer lo que me apetezca cuando realmente me apetezca, aportando ganas e ilusión. Da igual que sea una lista de dos cosas o de mil. Lo importante es mirar atrás cuando termine este año y decir "ha sido un año con sus cosas buenas y sus cosas regulares, pero he sido feliz y puedo contarlo".

martes, 29 de diciembre de 2015

2015. Mi balance.

Hablaba el otro día con una amiga sobre este año que se va y decidimos, sobre diez, ponerle nota. Yo lo tuve clarísimo, mi nota un 10 sin peros ni nada. La de ella un 3.

Le digo "¿Solo un tres? Me dice "Sí, no puedo aprobarlo ni raspado". A ver. La puedo llegar a entender. Cada uno cuenta la feria como el va. Y a ella, esta feria que le ha durado un año no le ha ido muy bien. Tiene trabajo y salud. Le falta el amor y las amistades. Le pone ilusión en todo lo que hace, no es pesimista, pero tiene un punto de conformismo que hace pensar que parece que ha tirado la toalla en los aspectos en los que no es feliz.

El amor llega. Hay que pensar que llega. Y puede hacerlo en cualquier momento o en cualquier día. Las amistades se van, te dejan, te abandonan sin saber qué has hecho mal, te decepcionas...pero al igual que el amor, otras amistades vienen y esas o hacen lo mismo que las anteriores o con la madurez se convierten en "los mejores amigos" que jamás tuviste.

Le di ánimos. No hay rachas malas para toda la vida. Las buenas hay que vivirlas y sentirlas a tope y las malas sufrirlas y esperan a que pasen, porque lo hacen.

Mi balance ha sido de 10. He cumplido un año viviendo en la preciosa ciudad de Granada, he conocido a nuevas amistades que me aportan cosas interesantes, gustos diferentes, miras distintas, desarrollo el trabajo que me gusta y por el que me preparé y he vivido experiencias inolvidables. 

A este año le agradezco el montón de kilómetros que me separa de gente que me han defraudado porque no solo se han quedado en el pasado, sino lejos en distancia de mí. 

Y afronto el nuevo año con ganas y con ilusión. Quiero lo que todos, que me traiga cosas buenas, que sea un buen año y si viene con alguna racha regular esperaré a que pase porque las buenas también vienen. 

Feliz 2016. 





Fotos: Pinterest. 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Mochilas

Pocholo buscaba con ansia su mochila y yo me deshago de ellas. Las mías son las mochilas emocionales y tengo la costumbre de coger una para cada cosa. La mochila de los amores frustrados, la de las amistades que merecen la pena, la de las que no, la de la familia, la de las cosas que hicimos y la de las de cosas que se quedaron sin terminar. Esas.

Hace un año me mudé de ciudad, de casa, de trabajo y de amigos. Me traje conmigo todas mis mochilas. Me he deshecho de la mochila donde estaban las amistades falsas. Me ha costado casi 15 años darme cuenta que no eran verdaderas. Ha costado 15 años que se les caiga la máscara. Han sido casi 15 años de mi vida compartiéndola con gente que no merece la pena y yo me los traigo en mi mochila. La he tirado al río Genil. Está en Granada, donde vivo. 

Al principio duele descolgarse del hombro esa mochila, pero al final ves que vas más ligero y ese espacio puede ocuparlo algo realmente importante o interesante. Y se trata de que seas feliz llevando el peso que elijas. Y yo elegí no llevarlos a ellos. Los 15 años de amistad falsa también los tiré junto con las ganas de hablar del tema, los reproches, las respuestas ingeniosas que se me ocurren en mi discusión imaginaria...

Prueba. Hazlo. Elimina de tu vida aquello que no te deja continuar. Aquello que te borra la sonrisa, que te preocupa. Aquello que ocupa parte de tu pensamiento, eso que nubla lo que parecía un día radiante. Da igual. Esa gente quedó en el camino (o en el puente donde tirarte la mochila). Esa gente no se preocupa por ti, le da igual si estás bien o simplemente estás. Deja ese sitio a personas que verdaderamente tiene ganas de saber de ti, no solo en tu cumpleaños.

Cambia de trabajo en cuanto puedas si el que tienes no te hace feliz. Con ese familiar con el que rozas o hablas o pasas, dale la importancia que merece. Los amores frustrados son eso, amores que no eran para ti, no merece la pena. Las cosas que no hiciste las puedes hacer todavía porque estás vivo y las que se quedaron sin terminar, o las terminas o las das por terminadas y te centras en otra cosa. Se trata de ir ligero, de no arrastrar cosas por hacerlo, por miedo o pena a dejar un pasado. El pasado es eso, pasado y es mejor afrontar el presente y esperar al futuro con sitio donde guardar cosas chulas y que te hagan feliz.

De verdad, cuesta al principio, pero una vez que te deshaces de ese peso, oye, qué ligero vas y qué bien.



(Foto: Pinterest) 

sábado, 17 de octubre de 2015

Mi parte romántica

Cada vez que mi amiga me dice "estoy en crisis" significa que me va a contar algo delante de una cerveza o de un café. Esta vez su crisis vino casi al medio día y ya no era hora de café. Así que cerveza, unas tapas y a hablar. Antes de contarme su crisis me advirtió que dejara mi parte romántica en la puerta. Necesitaba la opinión dura y pura del drama que venía a continuación.

Y para mí es un drama porque se trata del corazón, del amor, de sentimientos.

Una crisis económica se sobrelleva y se supera, no lloras, te sientes fastidiada, nadie te rompe nada (bueno, sí, te rompen el ritmo de compras). Pero la crisis del corazón, la de los sentimientos, esa, es la peor. Lloras, no ves una salida cercana, todo es azul oscuro casi negro, y tienes un corazón roto.

La cerveza no es el pegamento para unir esos pedacitos pero suelta la lengua y puede aclarar los pensamientos.

Yo no dejé el romanticismo en la puerta porque me niego a creer que no exista una parte romántica en cualquier historia donde hayan estado presente los cuerpos y los sentimientos.

Resumiendo, mi amiga conoce a un hombre, él le deja claro que solo es sexo, que nada de sentimientos y ella acepta, pero los encuentros son numerosos, no solo quedan para hacer el amor sino que se lo cuentan todo, problemas laborales, de familia, de salud, sueños, ilusiones, ganas de verse el uno al otro, intercambio de fotos de todo tipo...besos al móvil de madrugada y por la tarde, buenos días y buenas noches...

Y llega el no controlar la situación. Él se retira sin decirle buenas noches y no le da los buenos días. Meses más tarde recibe un mensaje de "no me olvido de ti", vuelve el silencio y más silencio y muchos meses más tarde otro mensaje de "me he acordado mucho de ti, cómo estás y quiero hacerte el amor".

Exacto. Le dije a mi amiga que él siente algo por ella. Que sigue en su vida.Que no quiere reconocer la verdad, porque no tiene necesidad de querer estar con ella cuando está con la que quiere. Y sé que no debería decirle esto a mi amiga porque ella sí que siente algo por él de verdad. Tiene aún esperanzas de conquistarlo del todo y que llegue ese mensaje de "no quiero perderte, eres todo para mí y quiero estar contigo". Y mientras que eso llega, si llegara algún día, aquí estamos bebiendo cerveza e intentando comprender por qué ese comportamiento. Ese ni contigo ni sin ti, ese ni como ni dejo comer. 

Ella me pide que piense como un hombre pero eso es imposible. Entiendo que solo puede ser sexo, que él no quiera nada con ella formal, pero también entiendo que cuando ya se tocan otros temas como la vida personal, forma de ser, ya pueden aflorar otros sentimientos. Si hay mensajes a deshoras, fotos de cosas que ven que les gustan y lo quieren compartir, creo que hay algo más. Si pasa el tiempo y vuelve...

Le pregunté a un amigo y me dijo que él no quiere nada con ella, que el enamoramiento o algo parecido no llegará nunca. ¿Cómo puede decir eso? ¿Cómo se puede separar el sexo de sentir algo? Lo podría entender si solo quedaran para eso y nada de involucrarse en la vida del otro, pero esa línea ya se pasó y lo mismo que se cruzó al otro lado el corazón puede cruzar también.

Creo que le di esperanzas porque no creo que él no sienta nada por ella. Mi parte romántica cree en el destino de las personas, en la unión de dos corazones que si se conocieron y no se han dejado es por algo. 

Hombres y mujeres. Somos tan diferentes y tan parecidos.

Mi amiga sigue en crisis. Y tiene pinta de ser duradera...

sábado, 12 de septiembre de 2015

Tengo un plan.

Te propongo un plan. Tú eliges.


Ríe a carcajadas.
Llora con ganas.
Baila sin parar.
Canta hasta quedarte sin voz.
Escucha música.
Haz fotos.
Cómete ese pastel que tanto te gusta.
Cómprate unos zapatos o un bolso.
Vuelve a ver esa película que te hizo sentir cosas.
Lee un libro en un banco de una plaza o en una cafetería.
Llama a esa persona y dile que la echas de menos, mañana tal vez sea tarde.
Colorea mandalas. Relajan mucho y despiertan la imaginación.
Dicen que el chocolate produce acné y también felicidad. Cómelo y compra una crema para los granos.
Pon flores bonitas en casa. 
Acércate a ver la inmensidad del mar. 
Sube a una montaña y grita desde lo alto.
Cocina para ti o para más personas.
Abre una botella de vino y brinda por ti, tu felicidad, las cosas que te gustan y las que no.
Regálate un rico perfume. Y maquillaje. 
Compra tarjetas bonitas con mensajes o imágenes. Son para ti.
Ve a un museo. A ver una exposición.
Párate en la calle a escuchar a esos músicos callejeros que te regalan su música. Y su voz.
Decide por ti.
Ama con ganas. Odia a ratos. 
Hazle hueco en tu casa a cosas bonitas.
Vive.
Y quiérete.
Quiérete mucho.

Algún plan de estos que te he dicho tal vez te apetezca hacerlo.

¿Lo hacemos? ¿Lo intentamos?