miércoles, 15 de marzo de 2017

Un regalo es algo privado

Me gusta la red social Instagram. La instalé hace ya unos años. Y estuve sin usarla un tiempo bastante grande. El motivo fue que empezó a aburrirme. Lo que empezó siendo una red social para ver fotos de cosas novedosas y bonitas, se convirtió a mi parecer en un catálogo de regalos y compras de algunas instagramers. Y llegó ese momento en que ya no me importaban esos perfiles. Me entró la pereza de ver esas fotos y en vez de eliminarlos porque ya no me aportaban lo mismo que al principio dejé de abrir la aplicación.

Y regresé a estar activa en Instagram porque cambié de vida y al ver cosas tan bonitas en mi nueva ciudad decidí colgar fotos para que los demás vieran qué lugares de Granada pueden ver y que no se deben perder si vienen a visitarnos.

Nunca me gustó publicar fotos de la ropa que me compro y menos si es de firma. Me da mucho pudor. Me da vergüenza publicar fotos de mis regalos, de los caprichos que me doy. Y al no ser bloggera de moda no lo hago.

Entiendo que una blogger de moda lo haga, porque es su medio de vida, porque sus seguidores quieren ver lo que se compra o le regalan, pero alguien que no lo es, que solo cuelga fotos de la ropa que se compra y que no comparte ningún otro momento interesante ¿con qué fin lo hacen? 

¿Se trata de presumir? ¿De aparentar? ¿De existencia de un vacío que hay que llenar con los likes que la red te permite dar? 

En Instagram, sigo a una persona que me encanta, muy influyente de una de las cabeceras de moda más importantes del mundo. Es española. Y me gustan mucho las fotos que cuelga. Entre otras, podemos ver fotos de paisajes, de sus mascotas, de obsequios que le hacen en los desfiles a los que asiste, de comida...Y en una foto se ven las cajas de regalos que le hicieron por Navidad. Uno de los comentarios de una seguidora fue que enseñara lo que le habían regalado, que tenía una pinta increíble. Su respuesta fue "eso es privado". Y olé. Olé por esa respuesta. Porque es lo que yo he pensado siempre. Alguien tiene un detalle contigo, te hace un regalo para ti y vas y lo cuelgas en la red esperando el qué, ¿la aprobación de los demás? ¿Generar envidia? ¿Hay quien necesita mostrar a los demás todo lo que le regalan o se compran?

Tú decides lo que es privado y lo que no. Lo que quieres mostrar de tu vida y lo que no. Para mí, mis cosas, mis regalos, mis caprichos son privados. 

Y espero que así sea por mucho tiempo...

viernes, 10 de marzo de 2017

Regalo de cumpleaños.

El día antes de mi cumpleaños recibí un mensaje en mi móvil que me gustó. Me sorprendió también porque no me lo esperaba. Ese día había recibido algunos mensajes de personas que querían felicitarme con antelación o que pensaban que cumplía años el día 3 y no el 4. 

Pero este mensaje me gustó especialmente por lo que decía. En sus líneas resaltaban las palabras perdón, feliz cumpleaños, te quiero mucho y te echo de menos.

La persona que me lo enviaba consiguió dos cosas. Una, sorprenderme para bien y la otra hacerme llorar.

Un año después, un amigo mío, de los de verdad, de los que yo consideraba como de mi familia, volvía a mi vida tras tener una discusión enorme y aprovechaba la fecha de mi cumpleaños para felicitarme, pedirme perdón por todo aquello feo que nos dijimos, para decirme que se alegra de que sea feliz y como me echa de menos se da cuenta de que me quiere mucho.

Son 16 años de amistad y compartimos muchas cosas bonitas, alegres y tristes. Compartimos mejoras laborales y fracasos sentimentales. Somos muy diferentes y muy iguales a la vez. Sabemos que chocamos, sabemos que no pensamos lo mismo de muchos temas e incluso se puede llegar a pensar que somos incompatibles. Y tal vez lo seamos, pero nos necesitamos porque conocemos la vida una del otro perfectamente.

Y a mí me da mucha pena perder una amistad de tantos años, te tanto tiempo, de tanto compartido. 

Acepté su perdón, acepté mantener una conversación y hablamos como si no hubiera pasado nada entre nosotros. 

Hablamos durante dos horas. Los primeros 15 minutos fueron para recordar todo aquello que nos dijimos y que nos dañó tanto. Luego vino el pedir perdón, darlo y el resto de la charla versó sobre cómo estamos actualmente, lo felices que somos y las ganas que tenemos de vernos.

Estoy feliz y triste a la vez. Feliz porque he recuperado una amistad que fue muy importante para mí. La tristeza viene porque nos dijimos cosas desagradables y no me gusta. Pero somos humanos y nos equivocamos. Y somos humanos para aceptar los errores, disculparnos y seguir. 

Hay amistades que se pierden por diversos motivos. Si es una amistad verdadera, si es alguien que tiene que estar en tu vida, va a volver. De alguna forma el destino se encarga de traerte a quien debe estar a tu lado. Lo mismo que te quita de tu lado a esas personas que no te hacen bien.

Agradezco al destino, a esa fuerza que hay en algún sitio que me haya devuelto esta amistad tan importante para mí.

Ahora toca seguir construyendo momentos...

viernes, 3 de marzo de 2017

¡Feliz cumpleaños!

Mañana es mi cumpleaños y estoy contenta. Así, a simple vista, puede ser normal esta afirmación. Pero reconozco que años atrás no me gustaba la fecha de mi cumpleaños. Me ponía triste días antes, ese día y días después. Pensaba "otro año más", y empezaba de buenas a primeras a verme mayor.

No soy tan mayor. El día cuatro de marzo cumplo 41 años y tengo el espíritu y las ganas de una persona de 30. Ya no de 20, no, de 30.

Llevo varios años con ganas de que llegue esta fecha, para reunirme con amigos y familia, celebrar que sigo viva y renovar los deseos al soplar las velas de mi tarta.

Cuando me dicen "¡otro año más"!, mi respuesta es "¡menos mal"! porque es una suerte sumar años a nuestra vida, es una suerte poder celebrarlo con la familia, con los amigos y es una suerte rescatar el álbum de fotos con el paso del tiempo y ver todo lo que hemos cumplido.

Desgraciadamente, hay muchas personas que no llegan a sumar años, se quedan por el camino. Nosotros que todavía podemos ¿no lo vamos a hacer? ¿Vamos a sentirnos tristes y pesados por tener un año más? 

No es solo añadir un año, es sumar experiencias, vivencias, avanzar con el tiempo...

Así que lo voy a celebrar como si fuera el último. Porque ¿dónde vamos a estar mañana? ¿Cuántos años queremos seguir cumpliendo? 

¡Feliz 41 años preciosa!

viernes, 24 de febrero de 2017

Me arrepiento de...ser madre.

No, no soy madre y no sé si diría esto en el caso de serlo. No veo mal que alguna madre lo diga y tampoco me llevo las manos a la cabeza. 

La periodista Samantha Villar ha declarado entre otras cosas, que tras su maternidad no se siente más feliz y que tener hijos te resta calidad de vida. Y me parece muy cierto. No entiendo cómo ha sido tan criticada por decir algo que muchas madres que conozco opinan mismo.

Parece ser que lo único correcto es decir que la maternidad es lo más maravilloso de la vida, que es amor verdadero e incondicional, que es el milagro de la vida, que como se quiere a un hijo no se querrá a nadie igual ni de la misma manera...

¿Es malo contar la realidad? Realidad como que cambia tu vida radicalmente, no duermes lo que deberías, no tienes tiempo para ti, ya no eres tu única preocupación...                                                                                                                             
 Tras unos estudios realizados sobre el tema de tener hijos, un psicólogo explica que el tenerlos afecta a la relación de pareja y al bienestar. La pareja suele experimentar episodios de estrés y tensión y que el bebé afecta negativamente al compañerismo de la pareja y a sus relaciones sexuales.

Además señalaba que se acusa una disminución de la satisfacción con la relación de pareja. No obstante, el artículo destacaba que España se encuentra entre los países donde los padres más felices son los que tienen hijos que los padres que han decidido no tenerlos.

Tener un hijo es una decisión en la vida de la que te puedes arrepentir, no va reñido con el amor hacia tu hijo desde mi punto de vista. Hay personas que están acostumbradas a un estilo de vida y cambiarlo cuesta. Y si por lo que sea tienen un hijo y sus expectativas no son lo que les contaron, no está mal decir y comparar las dos vidas, la de antes de ser madre y la actual.

Es necesario también el respeto y respetar estas opiniones. Si Samantha en vez de opinar tan sinceramente sobre su maternidad lo hiciera con el sacrificio que supone tener y cuidar a una mascota ¿diríamos lo mismo de ella? Seguramente los amantes de los animales sí. Yo soy amante de los animales, defensora de ellos y tengo un perro de ocho años de edad y no me sentiría ofendida porque dijera lo sacrificado que es y lo que se sufre por un animal.

Sí, te puedes arrepentir de ser madre, por qué no. 

viernes, 17 de febrero de 2017

Contar conmigo misma

Decidí no llamar a nadie ese día. Decidí elegir un sitio para desayunar. Planeando qué hacer ese día que había elegido para mí.

Mientras desayunaba en una cafetería bonita observaba a la gente, la mayoría acompañada y yo ese día quería estar conmigo. Quería hablar conmigo. No quería que nadie me dijera "ahora, cuando desayunemos, vamos a ir...". No, quería ir sin rumbo. Quería elegir la calle por la que pasear, decidir a qué museo ir, entrar en una tienda bonita y comprarme algo sin pedir opinión. Solo escuchando la mía.

Y eso hice cuando pagué mi desayuno. Paseé por mis calles favoritas que son muchas. Entré en alguna perfumería para ponerle olor a ese día. Entré en una tienda que vende bisutería bonita y me compré una pulsera preciosa. 

Y ¿dónde voy a comer? Donde sea. Estoy conmigo misma y puedo elegir ¿italiano, chino, unas tapas? Y eso hice. Al pasar por la puerta de un bar bueno de tapas, entré y comí conmigo misma y con mi libro que me acompaña. 

El café lo tomé en una cafetería que me agradó el ambiente que vi desde la cristalera. Y lo mismo. ¿Vamos a ver una exposición? Me pregunté. Y sí, por qué no. Y me encantó la exposición de fotografía que disfruté.

Y es que siempre podemos contar con nosotros mismos. La gente viene, se queda un tiempo y se va. Pero tú estás, con tus decisiones, con tu forma de vivir, de decidir, de ser, de opinar...

Siempre contaré conmigo misma y la verdad, me encanta...

viernes, 10 de febrero de 2017

Celebremos...

San Valentín si tenemos una pareja a la que decirle "te quiero" con un mensaje bonito o un detalle que le recuerde este día. 

Pero si no tenemos ese amor físico, celebremos San Valentín por las cosas que amamos, que queremos, que son muchas.

Celebremos que amamos la vida, el vivir cada día, el amar a los demás.

Celebremos que tenemos familia, que nos quiere y los queremos.

Celebremos que podemos amar a nuestro trabajo, a nuestras aficiones, a nuestros gustos.

Celebremos que tenemos la capacidad de hacer muchas cosas, de aprender otras nuevas, de experimentar.

Celebremos que somos personas con suerte, que tenemos sentimientos, que podemos un día reír y el otro llorar.

Celebremos el amor a nosotros mismos. Celebremos la emoción de enamorarse. 

Celebremos el amor en todas sus formas.

Y no solo el día 14 de Febrero. Sino todos los días, pero ese día lo vamos a celebrar con un trozo de tarta delante. Porque si celebramos el amor en la forma que sea lo tenemos que hacer de una forma feliz.

Feliz 14 de Febrero. Feliz día del amor. 

viernes, 3 de febrero de 2017

Valor

Tengamos valor para...

Llamar a esa persona con la que no hablamos por dejadez u orgullo.
Quedar con alguien que nos apetece y lo invitamos a un café
Coger las maletas y cambiar de vida y de rumbo.
Aprender aquello que tanto quisimos hacer.
Pedir perdón por si algo no hemos hecho bien o le hemos fallado a alguien.
Cuidar, querer y proteger a una mascota. Porque no es fácil. Es un ser vivo.
Reconocer nuestros errores.
Sonreír cada día, aunque nuestro día sea gris.
Probar nuevos alimentos.
Conocer otras culturas.

Para querernos mucho. Sin importar qué pasará mañana...